Tras la transformadora adquisición de los activos de Wintershall Dea, Harbour Energy se ha convertido en un actor global con un portafolio muy diversificado. ¿Qué rol estratégico juega la Argentina?
Para Harbour Energy, Argentina no es simplemente un país más en nuestro portafolio: es uno de nuestros pilares estratégicos de crecimiento a largo plazo. Su atractivo radica en la combinación de un recurso geológico de clase mundial, con Vaca Muerta como motor capaz de transformar el paradigma energético del país y un offshore con gran potencial de desarrollo, junto con un capital humano excepcional. Para Harbour Energy, Argentina es una parte sustancial de nuestro portfolio, representando el 21% de las reservas y el 40% de los recursos con potencial de desarrollo.
¿Qué condiciones locales e internacionales considera imprescindibles para que la industria pueda escalar su producción?
Para que la industria energética en Argentina pueda escalar su producción de hidrocarburos, resulta indispensable consolidar un marco de estabilidad macroeconómica que dé previsibilidad a las inversiones de largo plazo, acompañado de una regulación clara y consistente en el tiempo que brinde seguridad jurídica y reduzca la incertidumbre operativa. El RIGI es un claro ejemplo de ello. A su vez, es clave avanzar en el desarrollo de infraestructura estratégica que habilite no solo un mayor volumen de producción, sino también la posibilidad de integrar al país de manera más competitiva en los mercados internacionales de energía.
Hace algunos años, Wintershall Dea —hoy adquirida por Harbour— tomó la operación de algunos bloques en Vaca Muerta. ¿Visualiza la posibilidad de retomar esa estrategia?
Vaca Muerta es, sin duda, uno de los activos con mayor potencial a nivel mundial y un pilar del futuro energético. Por la oportunidad que representa, estamos evaluando diversas alternativas, incluidos activos operados.

¿Cuáles son los principales proyectos que está llevando adelante Harbour Energy en la actualidad?
Nuestro portafolio en Argentina refleja una visión clara: ser protagonistas y un actor relevante en el desarrollo energético del país. Actualmente contamos con tres activos en producción y, a fines del año pasado, sumamos participación en Southern Energy LNG, el primer proyecto de gas natural licuado en Argentina, que impulsamos junto a PAE, YPF, Pampa Energía y Golar. Esta iniciativa representa un hito transformador, ya que abre la puerta a una nueva corriente exportadora de gran escala.
Tenemos presencia en la Cuenca Marina Austral desde 1978, donde producimos principalmente gas convencional offshore y abastecemos más del 15 % de la demanda nacional de gas. CMA-1 es el núcleo de nuestra operación en el país, aportando el 70 % de nuestra producción actual y reflejando un compromiso de largo plazo con Tierra del Fuego y con la seguridad energética argentina. La reciente puesta en marcha de Fénix, con una inversión superior a los 800 millones de dólares, es un ejemplo tangible de ese compromiso.
Nuestros otros activos productores están en Vaca Muerta, donde vemos la mayor oportunidad de crecimiento a futuro. Tenemos participación en Aguada Pichana Este, en la ventana de gas no convencional, y en San Roque, donde además de gas existe potencial para desarrollar petróleo no convencional.